Crítica de
Crítica de '¡Sálvese quien pueda!', el reality que Netflix estrena con los colaboradores de 'Sálvame'.
Sálvese quien pueda Parte 2

Netflix estrena la segunda tanda de episodios de ‘¡Sálvese quien pueda!’, formato en el que ocho de las caras del histórico magazín de Telecinco viajan a México en busca de nuevas oportunidades profesionales

El repertorio de rancheras de Juan Gabriel sirve como banda sonora biográfica, pero también es útil para sintetizar opiniones y, cómo no, para titular textos periodísticos (en realidad, deberíamos preguntarnos para qué no sirven las letras del cantautor). Para ‘¡Sálvese quien pueda!’ también hay dosis de cante popular mexicano y es una pena que el formato de Netflix no haya hecho a sus colaboradores interpretar cánticos de la tierra al ritmo de los mariachi. Lydia, Chelo y Belén lo hubieran dado todo al micrófono. Es más: en redes sociales, el equipo del reality ha compartido un video de Terelu cantando ‘El Rey’. En fin, que empiezo escribiendo recién haber terminado los tres episodios que, puntuales, han sido incluidos en el catalogo de la plataforma, tiro de ‘JuanGa’.

‘Con todo y mi tristeza’. En cuanto empezaron a aparecer los créditos, en verde, pensé: esta Sálvese quien pueda Parte 2 tiene todo lo que añoramos de ‘Sálvame’ queda deslucida con respecto a las primeras entregas. La espectacularidad en aquellos primeros minutos, al ritmo de Rigoberta Bandini, eran oro. Quizás porque les echábamos tanto de menos que solo queríamos comprobar que seguían ahí. Quizás porque fue tal el estruendo mediático que crearon ansiedad por ver a la tribu ‘Sálvame’ de nuevo en acción. Esta vez, han faltado antecedentes, pese a que la campaña de Netflix ha sido brutal e ingeniosa (pocos imaginábamos hace años ver en una misma plataforma, en un mismo anuncio, a Manu Ríos, con Candela Peña y Lydia Lozano, juntos, pero no revueltos).

Pero, sin más preámbulos, hay que hablar de la aventura mexicana, así que, vamos allá con nuestro análisis, impresiones y opiniones de los tres episodios de ‘¡Sálvese quien pueda!’ Parte 2 de Netflix, con María Patiño, Belén Esteban o Lydia Lozano, entre otros, en México.

Lydia Lozano y Kiko Hernández en '¡Sálvese quien pueda!'.
Sálvese quien pueda Parte 2

Más esencia de ‘Sálvame’ que nunca

Utilizan la voz de Amaia Romero y su “bienvenida al show” para iniciar la aventura mexicana a la troupe que viene de arrasar Miami con grandilocuencia y espectacularidad, en Sálvese quien pueda Parte 2. Vemos a un equipo más cómodo, menos encorsetado y, probablemente, más confiado consigo mismos lo da todo y más. Se ve más esencia de ‘Sálvame’ que nunca, porque, aunque las “tramas” son más descafeinadas, ocurre de todo. Lo mismo discuten por los pesos mexicanos, que compran lotería, visitan a la mismísima Guadalupe (la virgen), comen picante o navegan. Todo esto, acudiendo a los magacines más populares de la televisión mexicana, donde solo unos pocos muestran sus capacidades frente a la cámara en directo, mientras otros deben someterse a una audición para un posible personaje de telenovela hispanoamericana. Es decir, se desenvuelven en todo tipo de circunstancias, pero muy desaprovechadas.

De nuevo, en parte por el deber de llevar todo milimétricamente medido, la gracia y el talento innato e improvisado de estos animales televisivos queda desdibujado. Si algo tenemos claro después de 14 años liderando las tardes de la televisión nacional, es que los colaboradores de ‘Sálvame’, que lo mismo sirven para un roto que para un descosido, se crecen en el imprevisto. Son polemistas, hacen montañas de granos de arena, y es lo que nos encanta, pero cuando percibes que surgen de la discusión, de la anécdota o del desvío de tema.

Uno de los múltiples encantos del formato era tener a colaboradores que empezaban hablando de la Pantoja y acababan discutiendo por la ropa o cualquier microgesto o detalle ínfimo que había surgido en el trasiego de dimes y diretes. Esa era la magia del directo. Ese es el encanto que se pierde en ‘¡Sálvese quien pueda!’ y, por eso, les seguimos echando de menos. Porque no es lo mismo.

Terelu Campos y Belén Esteban en el reality de Netflix, '¡Sálvese quien pueda!'.
Sálvese quien pueda Parte 2

Chelo gana, pero muchos pierden

Y, aunque las grabaciones fueron sucedáneas, Netflix parece haber escuchado las plegarias y las críticas de la audiencia porque, en esta Sálvese quien pueda Parte 2, Chelo García Cortés adquiere gran parte del protagonismo de la aventura mexicana. Un acierto, en parte, puesto que, si Víctor Sandoval era el absoluto epicentro en Miami, la periodista ahora adquiere todas las atenciones y, quizás, algunas de las claves de la trama en México.

La iconicidad de Belén Esteban, que en cualquier registro sobresale sobre el resto, y la de María Patiño se llevan la palma de oro. Lydia Lozano pasa a la zona de confort al, por fin, ser tenida en cuenta, pero nos ha faltado su contagiosa risa, sus chumineros y sus comentarios improvisados. Los Kikos siguen en su misma línea, con el objetivo de crispar a sus compañeras, pero también la de aportar una cierta llamada al sosiego, mediante una finísima sorna.

Terelu, aún llamada Terelú, sigue en su rol de “malgeniuda” del grupo, más integrada, pero más valiosa por lo que hace que por lo que dice. Creo que es la única necesaria, junto a Belén Esteban, para que la trama funcione: el contrapunto heroína versus villana sigue siendo el esquema básico de la ficción, algo que a la narrativa de ‘¡Sálvese quien pueda!’ sigue funcionándole. Apuesta brillante la de incluir los cameos de la showman Laura Bozzo, la actriz Cynthia Klitbo (los fans de Nova sabemos quién es) o la vedette Alejandra Bogue.

Los colaboradores de '¡Sálvese quien pueda!' en una escena del reality.
Sálvese quien pueda Parte 2

La inteligencia y la sabiduría de ‘¡Sálvese quien pueda!’

Y, mientras tanto, un escenario en el que se combina religión, lucha libre, sanaciones espirituales, teatro, tequila y coronas de flores. Sálvese quien pueda Parte 2 juega a lo de estirar el concepto de familia, el de piña unida, televisiva. La creada no solo por el equipo del programa, también la consolidada con ese público fiel, que les hemos aguantado, y disfrutado, durante años. El final de esta tanda de episodios recurre al clásico continuará, pero emulando la fantástica e inteligente promoción que dio pie a la posible continuidad del vespertino de Telecinco, cuando se anunció su final.

Saben crear expectación, saben de televisión y lo dan todo. No es lo que era ‘Sálvame’, tampoco se le parece, pero ahí está. Conserva su esencia, su lenguaje y a su gente. Eso es lo que le puede salvar al formato. Eso, y que gozan de un clamor popular y mediático abundante, sin precedentes.

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