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Valoración

James Gunn no ha venido a improvisar. Su enfoque para relanzar el Universo DC no solo se nota en el tono general de Superman, sino en cada línea de diálogo, en cada encuadre, en cada decisión de casting. Se acabaron las reinterpretaciones lacónicas y sombrías: lo que propone esta cinta no es un simple homenaje al legado del personaje, sino una refundación emocional y narrativa que, sin renunciar a la espectacularidad, busca redescubrir lo que significa ser Superman en 2025. Y lo consigue.

  • Fecha de estreno: 25 de julio de 2025
  • Género: Acción, Aventuras, Superhéroes, DC
  • País: Estados Unidos
  • Año: 2025
  • Dirección: James Gunn
  • Reparto: David Corenswet, Rachel Brosnahan, Nicholas Hoult, Nathan Fillion, María Gabriela de Faría, Skyler Gisondo, Isabela Merced, Edi Gathegi, Anthony Carrigan, Wendell Pierce, Milly Alcock, Pruitt Taylor Vince

Superman sigue la historia de Clark Kent/Superman (David Corenswet) mientras lucha por reconciliar su herencia kryptoniana con su crianza humana. En un mundo que a menudo ve la bondad como algo anticuado, Superman busca ser la encarnación de la verdad, la justicia y el estilo americano, enfrentándose a amenazas tanto terrestres como cósmicas.

Inspirada en el aclamado cómic All-Star Superman, la película explora las raíces del Hombre de Acero, incluyendo sus valores fundamentales y su impacto en un mundo dividido. Lex Luthor (Nicholas Hoult) emerge como una amenaza central, mientras nuevos aliados y enemigos como Hawkgirl, Mr. Terrific y Metamorpho enriquecen el universo narrativo.

Escrita y dirigida por James Gunn, Superman es el pilar central del relanzamiento del Universo DC, conocido como DCU. Con un enfoque en valores clásicos del personaje y una narrativa contemporánea, Gunn promete revitalizar al Hombre de Acero y recuperar la confianza de los fans tras el cierre del Snyderverse.


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Crítica de Superman (2025)

David Corenswet se convierte en un Clark Kent convincente, no tanto por su parecido físico con versiones previas, sino más bien por su capacidad de equilibrar fuerza e ingenuidad, poder y empatía. Este Superman duda, observa y actúa no como símbolo, también como ser humano. Aquí, la herencia kryptoniana es más una carga emocional que un recurso argumental. Es decir, está bien usada.

Gunn, además, acierta al huir del terreno quemado. No necesitamos otra vez la destrucción de Krypton con cámara lenta y música de órgano. En su lugar, la cinta respira referencias inteligentes al cómic All-Star Superman, sin por ello convertirse en una adaptación literal. En lugar de nostalgia, hay un propósito.

Un Lex Luthor con discurso y amenaza real

La elección de Nicholas Hoult como Lex Luthor parecía arriesgada. Aquí el actor de películas como Nosferatu o Jurado nº 2 nos brinda un retrato ambivalente y seductor de la inteligencia como amenaza. Su Luthor no es una caricatura ni un millonario loco con gadgets (que también), sino un reflejo enfermizo del presente: cínico, mediático, manipulador, extremadamente consciente de que la figura de Superman pone en jaque cualquier discurso de supremacía ideológica.

Es cierto que por momentos su interpretación roza el exceso, pero creo que ahí está la gracia. Hoult equilibra la teatralidad con una mirada peligrosa, como quien te sonríe mientras envenena el agua que vas a beber (muy típico en los villanos de DC). Su presencia, además, articula buena parte de los dilemas morales de la película: ¿Puede alguien tan bueno como Superman sobrevivir en un mundo que celebra la ambigüedad?

Los secundarios importan (y mucho)

Uno de los aspectos más satisfactorios de Superman es su confianza en los personajes secundarios. Gunn no los utiliza como meros accesorios decorativos ni como “cebo” para futuras entregas. Tanto Hawkgirl (Isabela Merced) como Mr. Terrific (Edi Gathegi) y Metamorpho (Anthony Carrigan) tienen peso en la historia y personalidad propia. Sus apariciones no saturan, al contrario: amplían el espectro narrativo y contribuyen a construir un universo compartido con coherencia.

Y sí, está Kripto. Y sí, funciona. No solo como alivio cómico, sino como extensión emocional del protagonista. Su inclusión no chirría, sino que da a la peli algunos de los momentos más entrañables de la misma, demostrando que, si se hace con cariño, hasta un perro superpoderoso puede generar emociones sinceras.

Visualmente sólida, narrativamente clara

A diferencia de anteriores propuestas dentro del universo DC, Superman no se pierde en sus propios fuegos artificiales. Hay acción, por supuesto. Hay destrucción y vuelos imposibles y rayos láser. Pero hay también una estructura que se sostiene: introducción, desarrollo, clímax y cierre. Esto, que parece básico, es uno de los grandes logros de Gunn. La película no es una excusa para otra película. Es una obra con identidad propia.

La secuencia del universo de bolsillo, sin entrar en detalles, es un ejemplo de hasta dónde se puede ir visualmente sin perder el foco emocional. Gunn entiende que el espectáculo no debe comerse al personaje, y eso se agradece.

Un nuevo comienzo… ¿a la altura?

Superman es mucho más que el primer ladrillo del nuevo DCU. Es una declaración de intenciones. Y lo mejor es que no pretende convencernos a gritos, ni taparnos la boca con cameos o referencias huecas. Prefiere tomarse su tiempo, construir desde lo pequeño, hacer que nos importe lo que está en juego antes de volar hacia las estrellas.

Porque al final, lo que de verdad funciona aquí es que Superman vuelve a importar. Y eso, después de tantos años de ruido, ya es un pequeño milagro cinematográfico.

Esta crítica ha sido posible gracias a Cines Ocine.

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