
Laura Mañá nos lleva a una escapada inolvidable entre amigas, risas sinceras y redescubrimientos emocionales
En un panorama cinematográfico plagado de héroes jóvenes y dramas densos, Laura Mañá irrumpe con una propuesta fresca, atrevida y necesaria: ‘Las Irresponsables‘, una comedia protagonizada por mujeres de 50 años que se escapan un fin de semana para reconectar con ellas mismas y con la vida.
Todo comenzó con una llamada de Sandra Tapia, productora de la cinta, que quedó fascinada con una obra de teatro. Laura Mañá, lejos de limitarse a una simple adaptación, decidió ir más allá: «No vi la obra. Quise partir del texto original para no hacer una adaptación de una adaptación«, explica la directora.
El resultado es una comedia honesta y vibrante que reescribe completamente a los personajes secundarios y los convierte en protagonistas con voz propia. Mujeres reales, con mochilas emocionales, con ganas de reír, llorar y renacer.
Tres mujeres, una casa y un fin de semana que lo cambia todo
Lo más poderoso de ‘Las Irresponsables’ es su enfoque: tres amigas (dos de ellas hermanas) se enfrentan a una etapa de la vida pocas veces representada en pantalla. “Después de criar hijos, de cuidar familias, de trabajar… llega ese momento en que te preguntas: ¿Quién era yo antes de todo esto?”, reflexiona Laura Mañá. La película es una invitación a redescubrirse, a volver a reír sin culpa, a reconectar con el deseo propio.
Y es que esta escapada no solo les permite descansar, sino también curarse a través de la amistad, la complicidad y la risa.
Una casa que habla (literalmente) y lo cambia todo
‘Las Irresponsables’, rodada casi íntegramente en una impresionante casa domótica, esta ubicación no es solo un escenario: se convierte en un personaje más. Aunque inicialmente tenía la voz de un mayordomo inglés masculino, fue en postproducción donde Laura Mañá tuvo una revelación: “La casa tenía que ser una mujer”. Así nació la “cuarta irresponsable”, la voz femenina que acompaña (y descoloca) a nuestras protagonistas.
Comedia con propósito (y mucho trabajo detrás)
Aunque se rieron mucho en el rodaje, Laura Mañá deja claro que la comedia es cosa seria: “Yo les decía a las actrices: vivan su drama con verdad. Desde ahí nace la risa”. El tono fue milimétricamente trabajado durante los ensayos para evitar caer en lo grotesco o superficial. La directora reivindica el valor del humor en un mundo saturado de malas noticias: “Hoy en día, es más importante reír que llorar”.
Laia, Ágata y Betsy: un casting sin egos, lleno de magia
La directora apostó directamente por Laia por su talento dramático y su potencial cómico oculto. Ágata y Betsy fueron seleccionadas tras un riguroso casting. ¿El resultado? Un trío lleno de química, generosidad y autenticidad. “No hubo divismos, solo compañerismo. Se cedían chistes entre ellas. Así se construyó una familia en el set”.