DAT.- La lucha contra la contaminación atmosférica en las grandes urbes ha encontrado un aliado inesperado y altamente eficaz en un material de construcción fundamental: el concreto. Ingenieros y químicos de materiales han desarrollado el concreto fotocatalítico, una innovación que no solo cumple con las funciones estructurales tradicionales, sino que también actúa como un purificador ambiental a gran escala. Este avance tecnológico permite que fachadas, pavimentos y estructuras urbanas se conviertan, pasivamente, en elementos que mitigan la polución.
Esta tecnología representa un cambio de paradigma, transformando la infraestructura gris de las ciudades en una herramienta activa para la sostenibilidad. En esencia, el material está diseñado para comer contaminantes. Al integrar nanopartículas de un compuesto químico en su mezcla, el concreto fotocatalítico utiliza la energía más abundante en el planeta, la luz solar, para desencadenar un proceso que neutraliza los gases tóxicos, un beneficio ambiental que impacta directamente en la calidad de vida de los habitantes de las áreas metropolitanas.
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La química de la autolimpieza urbana
El secreto detrás de esta capacidad descontaminante reside en un aditivo clave: el dióxido de titanio ($TiO_2$), un fotocatalizador que se introduce en la mezcla del cemento. Cuando la luz solar (especialmente los rayos ultravioleta) impacta sobre la superficie del concreto, el dióxido de titanio se activa, desencadenando el fenómeno conocido como fotocatálisis. Este proceso crea pares de electrones y huecos que reaccionan con el agua y el oxígeno presentes en el aire.

El resultado de esta reacción es la generación de radicales hidroxilo ($\cdot OH$) y otras especies reactivas de oxígeno. Estos radicales libres, extremadamente oxidantes, son capaces de descomponer o degradar la materia orgánica y los principales contaminantes del aire. Entre los compuestos tóxicos que el concreto neutraliza se encuentran los óxidos de nitrógeno ($NO_x$) y los compuestos orgánicos volátiles ($COV$), emitidos principalmente por el tráfico vehicular y la actividad industrial. Al neutralizarlos, los transforma en subproductos inofensivos, principalmente nitratos o carbonatos, que se adhieren a la superficie.
Además de su función purificadora del aire, esta tecnología ofrece un valioso beneficio estético: la autolimpieza de las estructuras. Al descomponer la materia orgánica y las partículas de hollín que causan el ennegrecimiento de fachadas y pavimentos, el concreto fotocatalítico mantiene su color original (especialmente el cemento blanco) por mucho más tiempo. Esta propiedad reduce drásticamente los costos de mantenimiento y restauración de edificios en zonas de alta exposición a la contaminación, lo cual se traduce en un ahorro económico a largo plazo para propietarios y administraciones públicas.
Aplicaciones y potencial para ciudades inteligentes
La versatilidad del concreto fotocatalítico permite su aplicación en una amplia gama de elementos urbanos. Su uso ha sido probado con éxito en grandes proyectos de infraestructura en ciudades como Milán, Tokio y Ciudad de México, donde se ha demostrado una reducción significativa de la concentración de contaminantes en áreas específicas. Las aplicaciones más comunes incluyen pavimentos urbanos, como aceras, adoquines y calzadas de bajo tráfico, que al estar expuestos directamente a la luz solar y al flujo de aire, maximizan la eficiencia del proceso fotocatalítico.
También se ha convertido en un material de elección para las fachadas de edificios monumentales o estructuras ubicadas cerca de autopistas y túneles. Al aplicarse como recubrimiento o en la propia fabricación de los paneles, el concreto no solo protege la estructura del deterioro causado por el smog y la lluvia ácida, sino que también contribuye a la mitigación general del efecto isla de calor. Este material se integra perfectamente con los objetivos de la construcción sostenible y las certificaciones de edificios verdes, como LEED, ya que ofrece un beneficio ambiental cuantificable sin comprometer la resistencia estructural del elemento constructivo. Su adopción masiva se vislumbra como una solución clave para revertir el deterioro ambiental.
(Con información de PILPERMIX)