Hjalmar Gibelli - ¡Entérate! Desvelando la letra pequeña de tu seguro de hogar y sus coberturas clave - FOTO


DAT.- Proteger la vivienda, considerada por la mayoría como su activo más valioso, es la principal razón para contratar un seguro de hogar. Sin embargo, la complejidad de las pólizas y la multitud de coberturas opcionales a menudo generan confusión entre los propietarios. Entender con exactitud qué situaciones activan la protección y, fundamentalmente, cuáles quedan fuera de la indemnización es crucial para evitar sorpresas desagradables justo cuando más se necesita el respaldo económico de la aseguradora.

Explica Hjalmar Gibelli que la póliza del hogar representa un contrato fundamental que va mucho más allá de las catástrofes obvias, como el fuego o el robo. De hecho, incorpora garantías que responden a las dinámicas de la vida diaria y a las responsabilidades civiles derivadas de la propiedad. Un análisis detallado de sus alcances permite dimensionar el valor real de la prima que se abona anualmente, transformando el seguro de un mero trámite en una herramienta de gestión de riesgos integral.

Las coberturas esenciales y sorprendentes

Generalmente, las pólizas estándar se estructuran en torno a dos conceptos principales: el continente (la estructura física del inmueble, incluyendo paredes, suelos y techos) y el contenido (los bienes muebles y enseres personales que se encuentran dentro). El pilar de cualquier contrato multirriesgo es la cobertura de daños materiales, que abarca incidentes comunes como incendios, explosiones y el impacto de rayos. Un punto de gran importancia es la garantía de daños por agua, que cubre las filtraciones accidentales de tuberías o desagües, no solo los perjuicios en la propia vivienda, sino también los ocasionados a las casas de los vecinos.

Además de los siniestros mayores, el seguro del hogar sorprende con garantías menos conocidas que aportan un valor añadido significativo. Una de ellas es la responsabilidad civil familiar, que protege al asegurado y a todos los miembros de su unidad familiar (incluyendo, en muchas ocasiones, a las mascotas no consideradas peligrosas) frente a los daños personales o materiales que puedan causar a terceros, ya sea dentro o fuera del domicilio. Algunas pólizas avanzadas extienden esta protección a situaciones inesperadas, cubriendo, por ejemplo, los gastos de alojamiento en un hotel o una vivienda temporal si el hogar resulta inhabitable a causa de un siniestro cubierto. Incluso, en la era digital, la asistencia informática y la cobertura por el uso fraudulento de tarjetas de crédito tras un atraco se han vuelto coberturas cada vez más comunes.

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Lo que la póliza no ampara jamás

Conocer las exclusiones es tan vital como entender las coberturas. La limitación más estricta que maneja la industria es la de los daños intencionados o aquellos causados por la negligencia grave del asegurado o de sus convivientes. Si se produce un incendio provocado de forma deliberada o un daño a la propiedad con fines de fraude, la compañía negará toda indemnización. Esta exclusión subraya la necesidad de actuar siempre de buena fe.

Otra limitación recurrente es el desgaste por falta de mantenimiento. Las compañías no están obligadas a responder por problemas derivados del deterioro natural o por no realizar las reparaciones preventivas necesarias. Esto incluye, por ejemplo, las goteras causadas por tejas rotas o el mal funcionamiento de instalaciones antiguas que el propietario ha descuidado sistemáticamente. De igual forma, los daños estéticos pueden tener límites muy bajos si no se contrata una cobertura específica, lo que podría dejar al descubierto los costes de restaurar la uniformidad de una pared o un suelo dañado parcialmente.

Finalmente, es crucial recordar que los fenómenos atmosféricos extraordinarios (terremotos, inundaciones masivas, maremotos) generalmente no están cubiertos por la póliza base. En España, por ejemplo, estos eventos son competencia exclusiva del Consorcio de Compensación de Seguros, un organismo público, lo que significa que el asegurado debe asegurarse de que su póliza le brinde la cobertura obligatoria del Consorcio para estar protegido ante estas grandes catástrofes naturales. Para gozar de una tranquilidad absoluta, el propietario responsable debe revisar siempre las condiciones particulares de su contrato, ajustando los capitales del continente y contenido de manera realista para no caer en el infraseguro, que reduciría drásticamente la indemnización.

(Con información de Hjalmar Gibelli)



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