
Una travesía salvaje por los museos de España con irreverencia, crítica y mucho glitter
¿Se hace cruising en los baños de los museos? ¿Hay signos zodiacales más artísticos que otros? Estas preguntas tan provocadoras como irresistibles son solo la punta del iceberg en ‘¿No seré yo una obra de arte?’, la nueva serie documental que Filmin estrena el 1 de agosto durante el Atlàntida Mallorca Film Fest. La mente detrás del caos creativo: la incomparable Samantha Hudson, diva electro-queer, performer sin filtros y referente de la Generación Z.
Dirigida por David Navarro (‘Nada que celebrar’, ‘Fantasma’), ‘¿No seré yo una obra de arte?’ es un viaje ácido, irónico y profundamente revelador por el mundo del arte contemporáneo en España. Samantha, con su estilo deslenguado y mirada crítica, se adentra en algunos de los museos más emblemáticos del país: desde el Museo Reina Sofía de Madrid hasta el Guggenheim de Bilbao, pasando por el MUSAC, el Museu de l’Art Prohibit y el CA2M de Móstoles.
‘¿No seré yo una obra de arte?’: Un arte que se entiende… y se disfruta
En cada episodio de ‘¿No seré yo una obra de arte?’, Hudson lanza preguntas incómodas a voces que marcan el ritmo del arte en España: el director del Reina Sofía, Manuel Segade; el artista provocador Abel Azcona; y Pablo Berástegui, de La Casa Encendida, entre otros. Su objetivo no es solo entretener, sino desmitificar el lenguaje elitista que a menudo relega el arte contemporáneo a una élite intelectual.
“El arte se disfruta mucho más cuando alguien te lo explica sin jerga encriptada”, dice Samantha en una entrevista para El Español. Y razón no le falta.
Con un enfoque tan hilarante como filosófico, la serie no solo plantea si Samantha Hudson puede ser considerada una obra de arte viviente, sino que convierte esa pregunta en una provocación colectiva: ¿qué es el arte hoy? ¿Quién lo decide? ¿Y por qué debe hablarnos como si todos fuésemos críticos con máster?
De videoclip polémico a icono cultural
¿Quién es Samantha Hudson? Nació en León en 1999, pero fue en Mallorca, a los 15 años, cuando explotó mediáticamente tras presentar el videoclip ‘Maricón‘ como proyecto escolar. La pieza, que denunciaba la hipocresía de la Iglesia respecto a la comunidad LGTBIQ+, terminó con su excomunión por parte del obispo de Mallorca. Lejos de silenciarla, ese acto la catapultó como símbolo de resistencia.
Desde entonces, ha hecho de todo: música, performance, activismo, actuación, y siempre con un toque de provocación brillante y reflexión afilada. En 2018, Filmin ya le dedicó un documental: Samantha Hudson: Una historia de fe, sexo y electro-queer.
Ahora, vuelve con una propuesta igual de incendiaria como necesaria. Porque si algo deja claro esta serie es que el arte no está en un pedestal: está en la calle, en la ironía, en el cuerpo, en la voz… y en Samantha Hudson.