
‘Una Perra Andaluza’, la serie creada por Pablo Tocino, una dramarracha muy interesante y divertida que se puede ver en Filmin. ¡Descubre todo sobre ella!
‘Una Perra Andaluza‘, una serie LGBTIQ+ diferente a lo visto hasta ahora, creada por Pablo Tocino, se puede ver en Filmin. Una historia que no quiere ser drama, comedia ni dramedia, sino ‘dramarracha‘. Una ‘ida de olla’ nacida de unos amigos recién graduados que se ha grabado sin presupuesto y sin medios a lo largo de estos años.
Un viaje extraordinario lleno de dificultades que ganándose a actrices como Cristina Medina (‘La que se avecina’), Maripaz Sayago (‘La Mesías‘), David Sainz (‘Malviviendo’), Alberto Velasco (‘Vis a Vis’), La Dani (‘Te estoy amando locamente‘), Vicente Romero (‘Con el culo al aire’), Lluvia Rojo (‘Cuéntame‘) y personalidades como Falete, Carlos Peguer, Elizabeth Duval, Las Tukus, Rocío Saiz, Karmento, David Andújar o Elsa Ruiz, que hacen cameos en ella.
El reparto de ‘Una Perra Andaluza’ lo componen: Sara Perogil, Enmanuel García, Jota Palacios, Isabela Hernández, Esther de los Reyes, Yir Campos, Fabiola Martínez, Maialen Ruiz, Tania Parejo, Fredy López, Manuel Horus, Iago Salinas, Pablo Tocino, Lola Buero, Dani Manota, Manolo Flórez, Marta Gallardo, Irene Quidiello, Estela Calero y muchas más.

Ya hay una segunda temporada rodada. El equipo habla con mucha ilusión de ella, pues sienten que la serie va mejorando a medida que avanza: el cambio se nota a lo largo de la primera temporada, y aún más en el paso a la siguiente.
¿Por qué se define como ‘dramarracha’?
Porque es la actitud con la que tiran para adelante sus protagonistas, un grupo de amigos de entre 17-25 años de contextos distintos entre sí, pero que comparten el sentirse solos (pese a vivir en una estimulación constante) y sentirse perdidos en el sexo (pese a la hipersexualización de su entorno). A lo largo de los episodios, sus historias irán cruzándose y ellos irán explorando sus deseos y su intimidad, pero sobre todo la amistad y el apoyo mutuo, puesto que, en realidad, siempre han estado más cerca de ser los pringaos y los frikis que de la popularidad.
Eso era importante para su creador, Pablo Tocino, que siente que los personajes del colectivo suelen representarse «bien con el destino trágico que hasta hace no mucho era lo común en ficción, o bien con una idealización bastante marciana. Nosotros queremos que puedas identificarte a ti o a tus amigos en sus personajes y situaciones… incluso cuando preferirías no hacerlo«.
Sinopsis – ¿De qué va la serie ‘Una perra andaluza’?
Sofía, Samu, Marcos, Tamara María, Sylvia y Judit se encuentran en distintos momentos de su vida, pero a punto de hacer cambios en ella. Samu y Sofía estudian Medicina, pero están lejos de tener las cosas claras. Sofía ha seguido siempre por miedo el camino marcado, pero ahora siente que ese camino le da más miedo, y Samu brilla como el amigo divertido y leal, mientras lucha contra sí mismo.
Tamara María es una chica de Las 3000 Viviendas que no para de trabajar, y aun así saca tiempo para ayudar a su prima Sylvia, que ha vuelto a Sevilla después de haber pasado su adolescencia en Madrid – cuando aún no le había dicho a nadie que era trans-. En el instituto tenemos a Judit, recién llegada de Costa Rica y conociendo a una chica mucho mayor que ella, y al torpe Marcos, cuyo cerebro está dividido entre la nota de corte de Medicina y lo pillado que está por un chico (hetero) de su clase. A medida que sus caminos se van cruzando (o separando), estas perras andaluzas irán explorando sus deseos y su intimidad, e irán descubriendo lo importante de la amistad y del apoyo mutuo.

Un universo lleno de personajes variopintos
Así, tenemos a Irati (vasca recién llegada a Sevilla huyendo de su boda, cuál Rachel de ‘Friends’ pero sin heterosexualidad), Antoñito (adorador de la Virgen Macarena y de Ylenia Padilla a partes iguales), Dani (tan metalero como dosmilero: lo flipa con Judas Priest pero también con Sonia y Selena) o Angustias (que se autodefine como “monjita pero putilla de espiritu”).
Pero el universo de ‘Una Perra Andaluza’ no pretende ser un “puzzle generacional” (más bien, un Frankestein generacional), y sus personajes no pretenden ser el modelo a seguir de nadie, porque están ocupados cagándola, aprendiendo y volviendo a cagarla, porque, como decía Machado, “caminante no hay camino, se hace camino al cagarla”… o algo así. Porque, si le dijeses a Sofía o a Samu eso de “yo amo los mundos sutiles”, ellos te responderían “que sean sutiles otros, yo quiero vomitar”.